"And justice for all" son las cuatro últimas palabras del juramento de lealtad a la bandera de los Estados Unidos y, además, un concepto bastante importante en la vida de sus ciudadanos, tal vez algunas veces torcido para adaptarse a los deseos de algunos, pero en general, una idea que vale la pena seguir y respetar y bajo la cual es muy provechoso el construir la identidad de un país.
Coincidentemente hoy 17 de Mayo es el aniversario de distintos eventos que hacen honor a estas cuatro palabras. Dos eventos que marcan un punto de quiebre en la anticuada mentalidad de una sociedad y ubica una piedra angular para que en el futuro tales palabras tengan cada vez más sentido.
Los Estados Unidos de América se han caracterizado por enarbolar con orgullo la bandera de la democracia, los derechos individuales de sus ciudadanos y la libertad de expresión de estos. Sin embargo, estos no han estado necesariamente al nivel de lo que conocemos hoy por los anteriores mencionados valores. Lo que hace años se consideraba normal, hoy nos parece una aberración y nos hace preguntarnos como tal mentalidad pudo haber sido común durante un tiempo de la historia de este país. La respuesta vendría a ser el tiempo, el cual lo cambia todo, incluso la idiosincrasia de los pueblos. Por supuesto, en su tiempo, así como ahora, no faltaron quienes se opusieron al progreso de los valores, pretendiendo estancarse en donde se encontraban. Conservadores déspotas e hipócritas que se pinten como los representantes de los valores y tradiciones nunca faltarán, pero la realidad es progresiva y liberal, le duela a quien le duela.
A continuación dos sucesos que se llevaron a cabo en esta fecha y que cambiaron el rostro de los Estados Unidos.
Claroscuro, la igualdad y la educación.
Linda Brown era una niña afroamericana de 8 años que vivía en Topeka, Kansas. Cada mañana debía caminar 6 cuadras para tomar un autobús que la llevase a su escuela, a una milla de distancia. Sin embargo, la escuela más cercana a la casa de Linda quedaba a tan solo 7 cuadras. Por qué Linda no asistía a esa? Debido a las leyes segregacionistas de aquellos días, los distritos escolares estaban facultados para separar a los estudiantes en base a su raza, siempre y cuando los centros de educación sean iguales. Kansas, un estado ubicado en lo que se conoce como el "cinturón bíblico" de los Estados Unidos, zona comúnmente relacionada por las actitudes conservadoras, religiosas y racistas, no perdía la oportunidad de usar tales facultades. Teóricamente no habría problemas, dado que los locales eran "separados pero iguales", pero en la práctica esto era muy distinto. Como era de esperarse, las escuelas para blancos estaban mucho mejor adecuadas para la educación que aquellas que recibían a los estudiantes negros.
Todo esto empujó a Oliver Brown, padre de Linda a iniciar un juicio que desafíe la ley de "separados pero iguales", ley establecida en 1896 en el caso de Plessy vs Ferguson. La pelea no iba a ser fácil, tal como lo demostró la primera derrota. Basándose en el caso de Plessy vs Ferguson, la corte distrital donde se abrió el caso falló en favor al sistema educativo, dejando las cosas como estaban. Ante esto, el caso se llevó hasta la corte más alta de los Estados Unidos.
En la revisión que hizo la Corte Suprema se usó un
estudio por parte de una pareja de psicólogos, Kenneth y Mammie Clark, quienes luego de varias pruebas determinaron científicamente que la separación de estudiantes en base a la raza producía un daño en estos, más específicamente, en los de raza negra. Además, el hecho de separar personas en base a la raza fue encontrado inconstitucional, debido a que atenta contra la catorceava enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza igualdad ante la ley para todos los ciudadanos estadounidenses. Con estas pruebas,
la Suprema Corte falló unánimemente que la idea "separados pero iguales" es inherentemente desigual, declarando el 17 de Mayo de 1954 que todo estudiante, sea cual sea su color, podía asistir a la escuela que desease.
La oposición no se hizo esperar, llegándose incluso a hacer un
manifesto, firmado por políticos en su mayoría del sur, en contra de la integración de las escuelas. El manifesto declaraba, entre otras cosas, que la integración de las escuelas amenazaría las buenas relaciones que existían entre blancos y negros en aquellos días. Afortunadamente, hoy en día tal afirmación nos parece una aberración (o al menos, debería parecernos tal cosa), pero en aquellos días, esa oposición tuvo cierta popularidad, aunque afortunadamente no llegó a buen término. La sociedad había avanzado un gran paso al otorgar lo que justamente le corresponde a cada uno.
Marica quien? Marica tú...
A través de la historia, los homosexuales han sufrido una persecución e intolerancia tremendas, especialmente en las sociedades que se preciaban más por su alta religiosidad. Por mencionar solo algunos casos, el emperador romano cristiano Justiniano I estaba convencido de que los terremotos, las hambrunas y las enfermedades eran castigos enviados por Dios debido a los homosexuales. Fue así como la sección 4.18 del código Justiniano penaba con la ejecución a los homosexuales. Si Dios bajó a decirle a Justiniano el motivo de las desgracias que aquejaban a su pueblo no lo sabemos, pero ciertamente aquel que declarase que dios bajó a afirmarle algo, sería declarado un loco un idiota. Aun así Justiniano es uno de los santos de la iglesia ortodoxa.
Si bien el caso anterior es entendible al estar hablando de una sociedad antigua en la que la superstición aun corría rampante, ciertamente existen casos más actuales y más indignantes. Durante la crisis de SIDA de los 80s, Pat Robertson, Jesse Helms y otros líderes religiosos pedían que se establezcan campos de concentración para homosexuales, pues "de no ser detenidos, infectarían a la nación entera, destruyendo América", según palabras de Greg Dixon, otro líder religioso, en 1983. Más aun, Jerry Falwell, otro líder religioso declaró que los homosexuales eran "brutas bestias, parte del vil sistema satánico que será aniquilado para que haya celebración en los cielos."
Ya en 1973 la American Psychological Association había dejado de clasificar a la homosexualidad como una enfermedad, pero esta declaración por parte de una organización científica fue desdeñada por estos despreciables líderes religiosos, quienes aun hoy en día se vanaglorian pretendiendo estar más cerca de dios y ser los mensajeros de su palabra, engatusando y engañando así a miles de incautos sin mayor cultura y conocimiento que lo que sale de la boca de dichos líderes. "Una gran mentira ha nacido en cuanto a la vida homosexual... la mentira dice que 'los gays no pueden evitar ser como son. Los gays no pueden cambiar.' Esto simplemente no es verdad", dijo Pat Robertson, quien definitivamente no recibió bien.
Aun con toda la oposición de los intolerantes líderes religiosos y las masas que los siguen ciegamente, el 17 de mayo del 2004, la Corte Suprema Judicial de Massachusets reconoció que el matrimonio no estaba limitado a ser entre dos personas de diferente sexo, convirtiéndose en el primer estado en reconocer el matrimonio homosexual, tal como ya lo habían hecho otros lugares en el mundo como Holanda, Bélgica, Ontario, British Columbia, y Quebec. Más tarde lo seguirían Connecticut, Iowa y, en este año, Vermont y Maine.
Cabe agregar además que fue también un 17 de Mayo, en 1992, que la Organización Mundial de la Salud
borró a la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, haciendo lo que hizo la APA hacía ya algunos años, oficial ante el mundo.
Por supuesto, la oposición no es pequeña. Si me pusiese a enumerar los casos de odio y rechazo hacia los homosexuales como tales, muchas veces azuzados y alimentados por creencias que dicen ser portadoras de amor y comprensión, no terminaría. Pero al igual que con el caso de la segregación en las escuelas, me complace y alegra el pensar que el progreso social es inherente a esta sociedad y este país. No es perfecto, de ningún modo, pero la idea es que se vaya avanzando poco a poco y siempre apuntando a una sociedad en la que exista justicia para todos. And justice for all.